Meditaciones y reflexiones para el mes de Noviembre



Meditaciones para el Mes de 

NOVIEMBRE



9 de noviembre
Meditaciones para mujeres que hacen demasiado, 
Anne Wilson Schaef
Reiteración / Obstinación
No es verdad que la vida sea una maldita cosa detrás de la otra... es la misma maldita cosa una y otra vez.
Edna st. Vincent Millay
Nuestro proceso interno nos proporciona todas las oportunidades que necesitamos para aprender. Nuestro ser interno es muy conservador: siempre continúa reciclando nuestra porquería, y reciclando y reciclando.
Si no aprendemos la lección a la primera, se nos da otra oportunidad... y otra... y otra. La vida nos da todas las oportunidades de «trabajar» todo lo que tenemos que «trabajarnos».
Desgraciadamente, cada oportunidad de aprender y de reciclar llega con más y más fuerza. La intensidad de la fuerza con la que tenemos que ser golpeadas es proporcional a nuestro rechazo, nuestra obstinación y nuestro espejismo de control. La vida repetirá en ciclos la misma maldita cosa una y otra vez, hasta que aprendemos la lección.


Estoy contenta de que mi proceso se reitere dentro de mí. A veces soy una persona lenta en aprender. 






8 de Noviembre,
El lenguaje del adiós de Melody Beattie
Seamos fieles a nosotros mismos
Esto por encima de todo: a vuestro propio ser sed fieles, y de ello se seguirá, como la noche sigue al día, que no podréis ser falsos con ningún hombre.
William Shakespeare
A vuestro propio ser sed fieles. Una afirmación fundamental para aquellos que nos quedamos atrapados en la tormenta de necesidades y sentimientos de los demás.
Escuchar al yo. ¿Qué es lo que necesitamos? ¿Se están satisfaciendo esas necesidades? ¿Qué sentimos? ¿Qué necesitamos hacer para cuidar de nuestros sentimientos? ¿Qué nos están diciendo nuestros sentimientos acerca de nosotros mismos y del rumbo que necesitamos seguir?
¿Qué queremos hacer o decir? ¿Qué nos están diciendo nuestros instintos? Confía en ellos, aunque no tengan sentido o se contrapongan con las reglas o las expectativas de otras personas.
A veces, las exigencias de otras personas y nuestras confusas expectativas acerca de nosotros mismos –los mensajes acerca de nuestras responsabilidades hacia los demás- pueden crear un lío grande, complicado. Podemos convencernos incluso de que darle gusto a la gente, yendo en contra de nuestra naturaleza y no siendo honestos, ¡es lo más amable, lo más honesto que podemos hacer! Eso no es cierto. Simplifica las cosas. Vuelve a lo básico. Deja ir la confusión. Al honrarnos y respetarnos a nosotros mismos, seremos sinceros con los que nos rodean, aunque les desagrademos momentáneamente.
A vuestro propio ser sed fieles. Palabra sencillas que describen una enorme tarea que nos puede hacer volver al camino.
Hoy me honraré, me apreciaré y me amaré a mí mismo. Cuando esté confundido acerca de qué hacer, me seré fiel a mí mismo. Me libraré de la influencia que los demás, y sus expectativas, tienen sobre mí.



7 de Noviembre
Cuando estar enamorada significa sufrir, estamos amando demasiado.
Cuando la mayoría de nuestras conversaciones con amigas íntimas son acerca de él, de sus problemas, sus ideas, sus sentimientos, y cuando casi todas nuestras frases comienzan con “el”...estamos amando demasiado.
Cuando disculpamos su mal humor, su mal carácter, su indiferencia o sus desaires como problemas debidos a una niñez infeliz y tratamos de convertirnos en su psicoterapeuta, estamos amando demasiado.
Cuando leemos un libro de autoayuda y subrayamos todos los pasajes que lo ayudaran a él, estamos amando demasiado.
Cuando no nos gustan muchas de sus conductas, valores y características básicas, pero las soportamos en la idea de que, si tan solo fuéramos lo suficientemente atractivas y cariñosas, el querría cambiar por nosotras, estamos amando demasiado.
Cuando nuestra relación perjudica nuestro bienestar emocional, e incluso, quizá, nuestra salud e integridad física, sin duda estamos amando demasiado.
A pesar de todo el dolor y la insatisfacción que acarrea, amar demasiado es una experiencia tan común para muchas mujeres que casi creemos que así deben ser las relaciones de pareja. La mayoría de nosotras hemos amado demasiado aunque sea una vez, y para muchas de nosotras ha sido un tema recurrente en nuestra vida. Algunas nos hemos obsesionado tanto con nuestra pareja y nuestra relación que apenas podemos funcionar como personas.
En este libro examinaremos a fondo los motivos por los que tantas mujeres , en busaca de alguien que las ame, parecen encontrar inevitablemente parejas nocivas y sin amor. Analizaremos también por qué, una vez que sabemos que una relación no satisface nuestras necesidades, nos cuesta tanto ponerle fin. Veremos que el amor se convierte en amar demasiado cuando nuestro hombre es inadecuado, desamorado o inaccesible y , sin embargo, no podemos dejarlo; de hecho, lo queremos y lo necesitamos aún más. Llegaremos a entender cómo nuestro deseo de amar, nuestra ansia de amor, nuestro amor mismo, se convierte en adicción.
“Adicción” es una palabra que asusta. Evoca imágenes de consumidores de heroína que se clavan agujas en los brazos y llevan una vida obviamente autodestructiva. No nos agrada la palabra y no deseamos aplicar el concepto a nuestra forma de relacionarnos con los hombres. Pero muchas de nosotras hemos sido “adictas a los hombres” y, al igual que cualquier otro adicto, necesitamos admitir la seriedad del problema antes de poder empezar a curarnos.

Libro "Las mujeres que aman demasiado", Robin Norwood



6 de Noviembre,
La meditación para las Mujeres que aman demasiado, 
Robin Norwood:
Nuestros cuerpos no pueden mentir. Por lo tanto, son indicadores importantes de lo que realmente sentimos. Sin embargo, para algunas de nosotras, nos hemos sentido a disgusto durante tanto tiempo que ya ni siquiera sabemos – por lo menos, hasta no haber avanzado un trecho en el camino de la recuperación – lo que es vivir sin nudos en el estómago.
Una vez que hemos comenzado la recuperación y podemos sentir la diferencia, es menos probable que repitamos las conductas que nos hacen sentir mal.


5 de Noviembre

“Las raíces de la adicción a las relaciones se hallan, inevitablemente en los traumas emocionales de la niñez (pérdida, dolor, abuso y abandono) y en los hábitos de relación desarrollados como consecuencia de esos traumas. Los detalles de esas experiencias traumáticas varían según los individuos, al igual que los correspondientes “estilos” de relación adictiva que se desarrollan, y más tarde, se practican en la vida adulta en forma de adicción a las relaciones. Por ejemplo, las mujeres que provienen de hogares violentos tienden a elegir hombres violentos como pareja; las mujeres que se criaron en hogares alcohólicos tienden a elegir hombres químicamente dependientes, y así sucesivamente.
Sin embargo, hay un factor que está siempre presente y activo en la adicción a las relaciones: el impulso inconsciente de recrear la lucha del pasado y, al volver a enfrentarla en el presente emerger triunfantes. Dicho de una manera más simple, es una compulsión de volver a jugar y, esta vez, ganar. La lucha por prevalecer sobre lo que nos derrotó en el pasado se convierte en una obsesión. Mientras esa obsesión siga activa, estará presente la adicción a las relaciones, haya o no una pareja en ese momento. “
Cartas de mujeres que aman demasiado, de Robin Norwood. cap. 2 






 4 de Noviembre

Undécimo PasoBuscamos a través de la oración y la meditación el modo de mejorar nuestro contacto consciente con Dios, tal como lo concebimos, orando solo para conocer Su voluntad para nosotros y obtener la fortaleza para cumplirla."

Sin Fronteras
La meditación es algo que siempre puede perfeccionarse más. No tiene fronteras, en amplitud o en profundidad. Ayudados por las enseñanzas y el ejemplo que podamos encontrar, la meditación es esencialmente una aventura individual, algo que cada uno de nosotros va logrando a su manera. Pero su objetivo siempre es el mismo: mejorar nuestro contacto consciente con dios, con su gracia, sabiduría y amor.
Y recordemos siempre que la meditación es en realidad intensamente práctica. Uno de sus primeros frutos es el equilibrio emocional. con ella podemos ampliar el conducto entre nosotros mismos y dios como nosotros lo concebimos.
DOCE Y DOCE, pág. 108






3 de Noviembre
Meditación Diaria para Mujeres, 
libro: Cada día un nuevo comienzo:
Estoy en la calma que sigue a la tormenta. Percibo el arcoíris donde antes había nubes, y mientras mi espíritu danza agradecido, mi mente especula sobre el próximo desastre. Esta es la dualidad.
Mary Casey
Nuestro crecimiento como mujeres depende de nuestra capacidad de fluir con las dualidades, con las contradicciones inherentes a nuestra vida. Y no sólo de fluir con ellas, sino también de capitalizarlas.
No se nos ha ofrecido una existencia sin dolor, pero se nos dan oportunidades de adquirir una perspectiva a partir de los momentos dolorosos. Y nuestras perspectivas están respaldadas por los principios del programa. Las asperezas de la vida, las tormentas que azotan nuestro ser, son dones disfrazados. Cuando amaina la tormenta vemos la vida desde una nueva perspectiva.
Podemos disfrutar la calma si ésta nos rodea el día de hoy. Merecemos los momentos de descanso, pues nos dan la oportunidad de contemplar y apropiarnos plenamente de aquello que la última tormenta nos obligó a considerar. Somos impotentes ante la destrucción provocada por ella, pero podemos aprovecharla y estar segura de que ésta da sentido a la calma.
Hoy me alegraré por las nubes y por el arcoíris.
Ambos están para beneficiarse.
Y ninguno de ellos tendría sentido sin el otro.





2 de Noviembre

El lenguaje del adiós de Melody Beattie
El proceso de pena
Experimentando por completo la pena por nuestras pérdidas es la manera como nos sometemos al proceso de la vida y de la recuperación. Algunos expertos, como Patrick Carnes, llaman a los Doce Pasos “un programa para lidiar con nuestras pérdidas, un programa para lidiar con nuestra pena.” ¿Cómo experimentamos la pena? Difícilmente. Imperfectamente. Por lo general, con gran cantidad de resistencia. A menudo con ira y con el intento de negociar. Finalmente, sometiéndonos al dolor.
El proceso de pena, dice Elisabeth Kubler - Ross, es un proceso de cinco etapas: negación, ira, regateo, tristeza y, finalmente, aceptación. Así es como experimentamos la pena; así es como llegamos a aceptar; así es como perdonamos; así es como respondemos a los muchos cambios que nos da la vida.
Aunque este proceso de cinco etapas se ve muy nítido sobre el papel, no es así de claro en la vida real. No lo atravesamos por compartimientos. Por lo general lo atravesamos dando tumbos, pataleando y gritando, yendo para adelante y hacia atrás, hasta que alcanzamos ese pacífico estado llamado aceptación.
Cuando hablamos acerca de “asuntos no resueltos” de nuestro pasado, por lo general nos estamos refiriendo a las pérdidas que no hemos terminado de penar. Estamos hablando de que nos hemos quedado atorados en alguna parte dentro del proceso de pena. Por lo general, en el caso de hijos adultos de alcohólicos y codependientes, el lugar donde nos hemos quedado atorados es en la negación. Atravesar la negación es la primera y más peligrosa etapa de proceso de pena, pero es también el primer paso hacia la aceptación. Podemos aprender a entender el proceso de pena y cómo se aplica éste a la recuperación. Incluso los cambios buenos en la recuperación pueden conllevar una pérdida y, en consecuencia, la pena. Podemos aprender a ayudarnos a nosotros mismos y a los demás comprendiendo este proceso y familiarizándonos con él. Podemos aprender a experimentar por completo la pena por nuestras pérdidas, a sentir nuestro dolor, a aceptar y a perdonar, para que podamos sentir alegría y amor.


Hoy Dios mío, ayúdame a abrirme al proceso de penar por mis perdidas. Ayúdame a permitirme atravesar el proceso de pena, aceptando todas las etapas para que pueda lograr paz y aceptación en mi vida. Ayúdame a aprender a ser amable conmigo mismo y con los demás mientras dura este proceso tan humano de curación.




1º de Noviembre

Meditación Diaria para Mujeres, 
libro: Cada día un nuevo comienzo:
Ser mujer es tener derechos y obligaciones que desde un núcleo central parten en todas las direcciones, como parten los radios del centro de una rueda.
Anne Morrow Lindbergh
En ocasiones es fácil dejarnos abrumar por nuestras obligaciones, olvidando que nuestros derechos e intereses también forman parte del esquema de nuestra vida. Están inspirados por nuestra existencia y emanan de ella. Nuestros intereses nos rodean y nos incitan a dar lo mejor de nosotras mismas.
Del mismo modo, nuestro trabajo tiene su lugar. Tenemos responsabilidades en nuestra carrera, con nuestra familia y con nuestros amigos. Los demás necesitan poder contar con que realizaremos nuestro papel a fin de completar su esquema particular de vida.
Para encontrar el equilibrio adecuado entre nuestro trabajo y nuestros intereses, debemos buscarlo diariamente. Quizás sea esta nuestra mayor dificultad. Es muy común que las mujeres nos sintamos abrumadas por el trabajo, y el hecho de asignar poco valor a nuestros intereses es un viejo truco que nos jugamos a nosotras mismas.
Recordemos que nuestros intereses nos ayudan a desarrollar nuestro yo interior, que es nuestra mejor parte. Debemos esforzarnos para convertirnos en todo lo que estamos llamadas a ser. Nuestros intereses nos incitan a vivir de acuerdo con las expectativas divinas.
Todos los días debo prestar atención a mis intereses, lo mismo que a mis obligaciones. No dejaré un solo día sin atender a uno de ellos